LIÑIOU FATE/ Los olvidados

Hace unos años me embarqué en un proyecto documental especial. Juanma Indo me visitó para presentarme cientos de imágenes realizadas durante los últimos 5 años de pequeños talleres y chabolas situados en diferentes países de África. Las fotografías muestran pequeños talleres y tiene como motivo central las representaciones del icónico símbolo de la empresa de neumáticos Michelin por talleres de Senegal, Burkina Fasso, Gambia, Mali, Mauritania y Benin. El famoso icono, conocido como “Bibendum” y que es posiblemente el icono comercial más conocido de la historia del marketing, nace a finales del siglo XIX (1898) creado por el dibujante O`GALOP en plena efervescencia de las artes aplicadas y del diseño en Francia y que fue objeto durante varias décadas de colaboraciones de artistas plásticos. Lejos de la estática imagen actual de este icono de una multinacional, vemos en estas imágenes realizadas de forma espontánea en Africa, una relectura del mismo: con modificaciones, personalizaciones, adaptaciones y creaciones libres realizadas por los dueños de los talleres o por artistas de calle contratados. Estos dibujos, que tienen como objeto dar publicidad, superan el propio hecho publicitario, erigiéndose como intervenciones artísticas urbanas, nos remonta de forma paradójica al origen de este icono. Las interpretaciones del bibendum nos transportan a la creatividad en África a través de un icono occidental. Presenciamos un intento de emular a una marca, o la superación de la misma, establecida ya como un símbolo o personaje animístico. La lectura de este uso se traduce como un fenómeno sociológico y económico que nos habla del sur y de los países en desarrollo. Nos habla de la creatividad en la escasez. Estando en Senegal pregunté al autor de un dibujo con una mujer michelín, no un hombre, y dio una respuesta directa: J’essaie toujours d’innover, c’est la création” = siempre intento innovar, es la creación”. El proyecto, que ya se ha convertido en exposición y fotolibro, se titula Liñiou Faté, que en wolof uno de los idiomas de Senegal, significa los olvidados.