Double Bind, Juan Muñoz en Fundación Sorigué. Un año después

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Hoy se cumple un año de la inauguración de la obra Double Bind del artista Juan Muñoz en la Fundación Sorigué en la que he trabajado desde mayo de 2015. Esta obra, propiedad del Estate de Juan Muñoz, fue realizada como un proyecto específico para la sala de Turbinas de Tate Modern en el año 2001. Muñoz fallecía en el verano de ese mismo año. Double Bind está considerada como una de obra magistral del arte del siglo XXI. Desde aquella exposición en 2001, la obra no se había vuelto a ver en la escala y dimensión en la que fue creada. Desde hace un año, la Fundación Sorigué la presenta dentro de su proyecto de arte Planta, situado en el complejo industrial que la firma Sorigué tiene en Menarguens, municipio situado a las afueras de la ciudad de Lleida.

La historia

En el año 2008, siendo subdirector del Museo Guggenheim Bilbao, trabajé en una exposición retrospectiva sobre Juan Muñoz en el Museo Guggenheim Bilbao. En aquel momento conocí a Cristina Iglesias. En la primavera de 2015, y en un viaje a Milán para una reunión con Vicente Todolí para hablar la exposición que comisaríamos juntos para Bombas Gens sobre Joel Meyorowitz, acudió la artista Cristina Iglesias, viuda de Juan Muñoz. Entre con ella y con Vicente Todolí al montaje de la exposición “Double Bind and Around”, un proyecto de Todolí para en Hangar Bicocca-Milan, que estaba a punto de inaugurarse, y en el que se exhibía parte de la obra Double Bind en el contexto de una retrospectiva delicada sobre la carrera de Muñoz. Me detuve un momento e imaginé Double Bind en la gravera de Sorigué. A la vuelta a España, visité a la Presidenta de Sorigué, Ana Vallés y lo demás ya es historia: me puse a trabajar en la que sería una de las aventuras profesionales más apasionantes de mi carrera. Durante dos años y medio trabajé para presentar la obra en Planta, y colaboré con un equipo excepcional de la Fundación Sorigué y del Estate de Juan Muñoz, para culminar con el despliegue de la obra de Muñoz en una antigua nave de fabricación de dovelas de hormigón de 100 metros de largo y 20 de ancho, prácticamente la dimensión de la sala de turbinas era el espacio.

Tuve el privilegio de trabajar con la gran artista Cristina Iglesias en todo el proceso, con su hija Lucia, con el asistente de Juan Muñoz, el también artista Rubén Polanco, con el arquitecto de Sorigué José María Verdú y los equipos de construcción y edificación de la empresa, así como con grandes profesionales de la fundación Sorigué, y por supuesto con Ana Vallés: gracias a su visión, empuje y determinación todo esto ha sido posible. Como decía, hoy se cumple un año de aquella inauguración. Y lo que allí podrá verse todavía durante 4 años más, es, desde mi punto de vista, una de los más importantes espacios de arte en el mundo en la actualidad. Fue señalado por El País como uno de los hitos culturales en España en 2017 y por la BBC como el descubrimiento de un lugar que marca el futuro de por dónde irá el arte. Como curator, emprendedor cultural y economista de la cultura, haber propuesto la idea para realizar esta instalación y haber trabajado en todos las fases para su implantación es un hito en mi carrera. No puedo narrar todo lo que he aprendido en el proceso, y sobretodo todo lo que he sentido de emoción por estar pegado a una obra maestra del arte de nuestro tiempo. Y verla renacer.