Joel Meyerowitz, creador de símbolos

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Retorno a Berlín para visitar la exposición sobre el fotógrafo Joel Meyerowitz (Nueva York, 1938) que el centro C/O ha organizado. A modo de retrospectiva, la exposición recorre el horizonte creativo de este tótem de la historia de la fotografía a través de copias vintage, es decir copias tiradas en el momento de su creación. La muestra nos enseña como el blanco y negro fue un soporte que utilizó al principio de su carrera, pero cómo es el color el gran motivo creativo de Meyerowitz y por el que pasa a la historia como pionero y máximo defensor en un momento en el que la Fotografía parecía tener que ser escrita en blanco y negro para ser considerada arte. Meyerowitz partió de su instinto y de su carácter curioso para adentrarse en la realidad usando la fotografía como instrumento. Al principio retrató su hábitat de las calles de Nueva York, luego realizó viajes por su país siguiendo la estela de Robert Frank y su libro The Americans, y después se embarcaría en un viaje iniciático por Europa en el año 1966 que marcaría su carrera y definiría la esencia de su trabajo. Este viaje tendría una etapa de 6 meses en España, en concreto en Andalucía, sobre la cual llevo trabajando desde el año 2014 y que, en parte, podrá verse a partir de la próxima semana en Valencia, contando con un libro editado por la editorial La Fábrica. Recorriendo la exposición de Berlín uno se da cuenta de lo excepcional de la capacidad de Meyerowitz de ver y de moverse en el tiempo y en su medio para capturar instantes decisivos. A través de un proceso de fragmentación de la realidad, nos habla desde el detalle, desde lo simbólico o desde lo estético. Acudo a esta muestra con motivo del 80 cumpleaños de Joel, quien ha decidido celebrar en esta ciudad esta efeméride. Ver esta exhibición con este motivo eleva el carácter de retrospectiva de lo que veo. Meyerowitz recibe como único regalo de cumpleaños algo con lo que lleva soñando desde hace tiempo: un saxófono. Amante del jazz, comenzará a tocar desde ya, como un niño que juega y seguro que lo hará bien. Y es que su naturaleza de improvisación es arte; un ser genuino con la eficacia de uno de esos genios con el don de haber nacido para crear símbolos, y mitos.