Murakami: mucho más que flores

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Es un referente en el mundo del arte contemporáneo. Un artista que transcurre en diferentes entornos creativos desde una perspectiva radical y diferente. Murakami, nacido en Tokio en el año 1962, formado en bellas artes y doctorado en una prestigiosa institución, vivió durante un tiempo en Nueva York. Desde hace dos décadas marca un ritmo de creatividad que sorprende y que nos habla del futuro. Muy reconocido por sus motivos, como sus famosas flores, y por una visión personal de la naturaleza y del progreso, Murakami es fundador y presidente de su compañía Kaikai Kiki. Este es el nombre también de dos de sus personajes mas reconocibles en su obra, que son como dos alter ego. La empresa aglutina a mas de 300 empleados. Kaikai Kiki es un espacio del que salen obras para sus exposiciones, recientemente una inaugurada en la fundación Vuitton en París, otras dentro de poco para una exposición en Nueva York. Pero aquí también surgen películas de animación, colaboraciones con firmas de diseño, juguetes, y todo tipo de objetos, como pequeñas obras de arte. Pero el paraguas de Kaikai Kiki es mas que una compañía, se trata de una obra de arte en un sentido conceptual,y aquí Murakami es donde ha presentado algo nuevo en la historia. Por supuesto que en otros momentos ha habido talleres de artista, podríamos ir al Renacimiento y podríamos llegar a la factoría de Warhol, o llegar al taller del híper pop de Jeff Koons, pero en Murakami se produce un giro para concebir la empresa como una obra en si misma desde la que salen colaboraciones y cruces. Visito a Murakami, a quien conocí hace 10 años organizando su exposición en el Museo Guggenheim de Bilbao. Si entonces me sobrecogió su capacidad de trabajo y su cercanía, ahora en Tokio me encuentro con esto pero sumando la hospitalidad. Recorro su estudio, veo las etapas y secuencias de trabajo, veo a su familia, y me quedo con esos procesos sencillos y elegantes que caracterizan a la cultura japonesa. Y para muestra de como es diferente, pasamos por la granja de vegetales que tiene instalada fuera de su estudio, se llama, como no, Kaikai Kiki farm, y alli 5 personas cuidan de diferentes especies de flores, cactus, y algas. Ahí te das cuenta, paradójicamente, de que Murakami es mucho mas que flores, es un observador nato y un tipo llamado a cambiar las cosas.